Nuevo ejercicio

12 de septiembre, 2012

Comienza otro nuevo curso, otro nuevo año, se diría.  Aunque el calor aún persiste en acompañarnos en todas y cada una de las tareas del día a día, y la sensación climática veraniega se empeña en contradecir las fechas que el calendario muestra, es septiembre y la vida renace. En primavera lo hace la naturaleza, y en septiembre es el ritmo urbano el que se despereza y se pone en marcha.

 

Los enamorados como yo del otoño, pero no de ese que hemos tenido en los últimos años, el que aconseja comer castañas heladas en noviembre o deja nuevas las prendas de abrigo, sino los históricos, los ventosos, lluviosos, de cielos nublados auspiciadores de melancolías, en fin, los de latitudes muy diferentes a las de la ciudad donde resido, estamos deseosos de recibir esos días en los que te pasarías el día escribiendo en una cabaña ubicada en un monte perdido. Tal vez por eso mismo (si bien me temo que tiene que ver más, precisamente, con el intento de captar los cerebros aún abotargados tras el verano), esta época es, por excelencia, el tiempo en que la literatura está más presente en la vida pública, a excepción de los grandes premios del gremio que hacen acto de presencia con cuentagotas posteriormente, y así asistimos a la presentación de las novedades de las principales editoriales del país, lo que marcará tendencia hasta el siguiente periodo estival.

 

Sea como sea, lo importante es que se hable de literatura, ni que sea en términos de ventas, autores renombrados que nos deleitan con nuevas delicias, escritores noveles que encuentran su hueco en el mundillo de las letras, generalmente debido a historias metaliterarias (es decir, que complementan a sus libros o que dan a conocer a la persona por encima de su obra), best-sellers que inspiran a cientos de esforzados “escribidores” con sus correspondientes novelas gemelas y editoriales de todo pelaje que ofrecen su catálogo con la mejor de las sonrisas, intentando, a veces a base de codazos y a veces a costa de sus propios autores, situarse en el plano visible de un sector al que también le afectó esta crisis, pese a todo.

 

Para todos los que de alguna manera tenemos que ver con la literatura, ánimos para afrontar con energía y dedicación los proyectos de este curso 2012-2013. Y para todos los que de alguna manera disfrutáis de la literatura en cualquiera de sus vertientes, ojalá este año logréis colmar vuestras expectativas y halléis infinidad de propuestas seductoras.

 

¡Bienvenidos!

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